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La trufa blanca de Alba es el hongo comestible más caro del planeta, alcanzando miles por kilo en las subastas otoñales del Piamonte. No puede cultivarse y solo se busca en estado silvestre con perros en una corta ventana otoñal. Su aroma es abrumador e inconfundible —una embriagadora mezcla de ajo, queso curado, metano y miel— y es tan volátil que la trufa SIEMPRE se lamina en crudo en el último segundo sobre platos calientes y sencillos (pasta tajarin, huevos fritos, risotto, fonduta); el calor la destruye. La autenticidad y la frescura lo son todo, ya que el aroma se desvanece en pocos días.
Aroma explosivo a ajo, queso y miel; se usa cruda, nunca cocinada.
Otoño (oct–dic) en el norte de Italia e Istria; solo silvestre, no se puede cultivar.
La identificación es una cadena de pistas que debe todas coincidan. Esto es una referencia, no una autoridad de identificación: confirma cada hallazgo silvestre con un experto.
Trufa de primavera 'blanquecina' más barata, más suave; a veces se vende como blanca de Alba. No es peligrosa.
Exterior liso de color ocre pálido, interior marmoleado, aroma abrumador; se busca con perros. Cómprala fresca a vendedores de confianza; el fraude y la pérdida de aroma son los principales riesgos.