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La oreja de madera se cultiva y se recolecta no por su sabor sino por su textura: un hongo gelatinoso de color pardo negruzco translúcido que, remojado y cocinado, ofrece un mordisco característico, crocante y a la vez resbaladizo. Por sí sola apenas tiene sabor, lo que la convierte en el vehículo perfecto para los caldos y salsas de la cocina china, coreana y del sudeste asiático: sopa agripicante, mu shu, entrantes fríos. Suele venderse seca y se expande muchas veces al rehidratarse. Se cultiva con facilidad sobre madera dura y es suave y segura, aunque debe cocinarse y no comerse cruda en cantidad.
Casi sin sabor; valorada únicamente por su textura crujiente y gelatinosa.
Cultivada todo el año; fructifica en estado silvestre en los meses frescos y húmedos sobre madera dura (esp. saúco).
Con forma de oreja, gelatinosa, de color pardo rojizo a casi negro, crece sobre madera. Pocas imitaciones preocupantes; cocínala antes de comerla.
Cocina siempre por completo antes de comer, y prueba solo una pequeña porción de cualquier especie que te sea nueva.
No se reportan habitualmente imitaciones peligrosas en su área, pero verifica siempre tu propia identificación antes de comerla.