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La seta de ostra es la gran democratizadora de la micología: fructifica en dos o tres semanas sobre paja, posos de café usados o incluso cartón, tolera un amplio rango de temperaturas y perdona a los principiantes. En estado silvestre crece en racimos en repisa sobre maderas duras muertas y moribundas. El sabor es suave y levemente dulce con un susurro de anís, y la textura es tierna y sedosa: puede desgarrarse y freírse en una 'ostra frita' convincentemente crujiente o deshilacharse como carne. Se venden varias cepas de color (perla, dorada, rosa, azul), todas estrechamente emparentadas.
Suave, levemente dulce, con un toque de anís; tierna y aterciopelada.
Cultivada todo el año; las fructificaciones silvestres alcanzan su máximo en la primavera y el otoño frescos y húmedos, algunas cepas hasta el invierno.
La identificación es una cadena de pistas que debe todas coincidan. Esto es una referencia, no una autoridad de identificación: confirma cada hallazgo silvestre con un experto.
Más fina, de un blanco puro, crece sobre madera de CONÍFERA; implicada en intoxicaciones mortales en personas vulnerables. Las setas de ostra son más gruesas y crecen sobre madera dura.
Sombrero naranja velloso y olor desagradable; no mortal pero desagradable.
Racimos en repisa sobre madera, sombrero en forma de concha de ostra, láminas decurrentes que descienden por un pie corto y descentrado, esporada de blanca a lila.
Cocina siempre por completo antes de comer, y prueba solo una pequeña porción de cualquier especie que te sea nueva.