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El nameko se reconoce al instante por el recubrimiento resbaladizo y naturalmente gelatinoso de sus pequeños sombreros de color ámbar anaranjado: ese gel es lo importante, ya que aporta cuerpo y una textura lujosa a la sopa de miso, las ollas nabe y los platos con rábano rallado. El sabor es suave, levemente afrutado y terroso. Es una de las setas más cultivadas de Japón, criada en troncos de madera dura o serrín, y fructifica con tiempo fresco. No enjuagues el gel —un breve enjuague basta— y cocínala siempre.
Suave, afrutada y terrosa, con un cuerpo sedoso y gelatinoso.
Cultivada sobre todo en los meses frescos; su punto máximo es a finales de otoño.
Cultivada; pequeños sombreros ámbar con una película gelatinosa brillante, vendidos en grupos. Sin imitaciones en el mercado. Nota: los parientes silvestres de Pholiota varían; cómprala, no la recolectes, salvo que seas experto.
Cocina siempre por completo antes de comer, y prueba solo una pequeña porción de cualquier especie que te sea nueva.
No se reportan habitualmente imitaciones peligrosas en su área, pero verifica siempre tu propia identificación antes de comerla.