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El pie de cordero es la red de seguridad del recolector: en lugar de láminas o poros tiene espinas blandas (dientes) que apuntan hacia abajo bajo un sombrero de color anteado a naranja, un rasgo que no comparte ninguna seta tóxica en su área, lo que la convierte en una de las especies silvestres más seguras de aprender. La carne es firme, el sabor una nota limpia, dulce y picante que recuerda al rebozuelo (con el que no está emparentada), y nunca se vuelve amarga ni viscosa. Se mancha de naranja y se conserva bien. Trátala en la cocina casi exactamente como un rebozuelo.
Dulce y suavemente picante, como un rebozuelo, nunca amarga.
Otoño (a veces hasta principios del invierno en zonas templadas); solo silvestre.
Sombrero irregular de color anteado-anaranjado, con ESPINAS/dientes blandos por debajo (no láminas ni poros), se mancha de naranja, esporada blanca. Sin imitaciones espinosas peligrosas en su área.
Cocina siempre por completo antes de comer, y prueba solo una pequeña porción de cualquier especie que te sea nueva.
No se reportan habitualmente imitaciones peligrosas en su área, pero verifica siempre tu propia identificación antes de comerla.